Con estas palabras, Pablo Ramos Doctor en Estudios Sociales de América Latina (UNC) y Posdoctor en Ecología política, poéticas ambientales y luchas sociales (CEA-UNC) pone en debate el papel crucial de la comunicación en el abordaje de la crisis socioambiental.
Este 4 y 5 de junio tendrán lugar las Jornadas Socioambientales 2026. En encuentro organizado por el Programa Interinstitucional Transdisciplinario Socioambiental y la Universidad Nacional de San Luis invita.
Las jornadas tienen como objetivos dar continuidad al trabajo iniciado en 2025 y avanzar colectivamente en la construcción de una agenda socioambiental propia, que reconozca las redes territoriales y el trabajo articulado entre instituciones, saberes y experiencias de la comunidad universitaria y la comunidad en general.
Entre los múltiples ejes en los que se puede abordar la crisis socioambiental, políticos y de gestión, científicos y académicos, legales y técnicos se encuentra la comunicación. En este sentido desde el PITSA nos preguntamos qué papel juega la comunicación para el abordaje de la crisis socioambiental
Como parte de las actividades programadas la Universidad recibirá la visita del Dr. Pablo Ramos Doctor en Estudios Sociales de América Latina (UNC) y Posdoctor en Ecología política, poéticas ambientales y luchas sociales (CEA-UNC), quien brindará una conferencia el viernes 5 de junio titulada “Narrativas sensibles y derivas imaginables contra el colapso ecológico”. Ramos es Profesor Investigador de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de Córdoba desde 1997. Actualmente dirige el proyecto de investigación "El sonido como lugar de disputa: prácticas resistentes en el espacio sonoro. Es conductor y productor de Derivas con el Monte (Red de Radios Comunitarias de Córdoba) y podcaster en Crónicas Contra Colapso (UNICAMP, Brasil). Autor de múltiples publicaciones sobre comunicación, arte sonoro y ecología política.
Nuestra compañera de trabajo y Coordinadora del Equipo de Ambientalización Curricular del PITSA, Ana Denaro, entrevistó a Ramos sobre la temática. Compartimos a continuación el intercambio.
- En tu trabajo hablás de narrativas sensibles y derivas imaginables frente al colapso ecológico. ¿Qué rol le das a la comunicación, en particular al sonido y al arte, en la construcción de esas narrativas?
- El colapso ecológico está ocurriendo, gradual y progresivamente. Lo experimentamos en múltiples escalas: en cada territorio y a nivel global, afectando la atmósfera, los océanos, los ciclos de la vida. Pero estas afectaciones son desiguales: recaen con especial crudeza en el sur global, donde se concentra una mayor biodiversidad que, al mismo tiempo, es objeto de las más crueles prácticas extractivistas —prácticas que aún responden a un modelo colonial. Vivimos también una época de superabundancia de discursos, sobre todo de imágenes. Las personas están más informadas que nunca sobre el calentamiento global, los cambios climáticos, la desaparición de ecosistemas completos. Sin embargo, no lo suficiente como para despertar una conciencia que realmente altere la agenda del progreso económico, es decir, que cuestione la continuidad del sistema capitalista y nuestra posición antropocéntrica. Con esto quiero decir que informar, comunicar a través de los medios tradicionales o las redes sociales no es garantía de que podamos interpelar efectivamente las preocupaciones de las personas ni afectarlas de modo que transformen sus valores, sus prácticas y sus modos de habitar. Por eso creo que la crisis ecológica es también una crisis de la civilización moderna y, más específicamente, una crisis de comunicación. El arte es una herramienta que puede alterar la manera en que habitamos los discursos y los sentidos sobre el colapso. El arte, y el sonido en particular, en un mundo dominado por la saturación de imágenes y el ruido del poder, puede sensibilizar, cuestionar, denunciar, pero sobre todo imaginar e inventar otras derivas posibles para no quedar atrapados en el loop de la angustia y la inacción. Necesitamos escuchar más, activa y profundamente, las voces de la tierra, las humanas y las no humanas, los sonidos de lo que persiste, de lo que se rompe, de lo que desaparece. Y desde allí construir nuevas narrativas, otras historias, que no solo den cuenta de la experiencia de vivir en un planeta dañado, sino que habiliten otros futuros deseables.
- ¿Cómo pensás el vínculo entre las prácticas culturales y comunicacionales y la acción socioambiental concreta? ¿Hay tensiones entre narrar el colapso y actuar frente a él?
- Toda acción es comunicación y toda comunicación es acción. Es algo recursivo que nos condiciona y nos transforma. No hay posibilidad de separar la praxis política de la comunicación y del arte cuando lo que nos moviliza es actuar para transformar el colapso planetario del que somos responsables. La comunicación y el arte son formas de enlazarnos no solo entre humanos, sino también con el territorio y sus otros habitantes. La escucha, por ejemplo, nos sitúa, nos pone en relación con el lugar, con el tiempo, con otras agencias que son parte de una vida común. Por eso prefiero hablar de praxis sonora: una acción voluntaria y transformadora donde escuchar y expresar son indisolubles. Al conectarnos vital y profundamente con lo que suena en nuestros territorios, esas voces animales, vegetales, el viento, la lluvia, las voces indígenas, campesinas, nos transformamos, y nuestros modos de decir, de hacer música, de narrar, afectan a ese territorio. En definitiva, la cultura es un espacio de disputas políticas entre lo audible y lo inaudible, entre un régimen sonoro dominante que satura y aturde, y la necesidad de escuchar esas otras sonoridades que reclaman nuestra atención entre el ruido ensordecedor del mal llamado progreso.
- ¿Qué esperás de un espacio como las Jornadas Socioambientales de la UNSL, donde confluyen asambleístas, estudiantes y docentes universitarios?
- Estoy tratando de viajar, de nomadizarme, de salir de casa, de mi comunidad en las sierras de Córdoba —que es mi lugar en el mundo— porque siento que hay que articular nuestras preguntas, exponerlas a otras experiencias, ponerlas en tensión con otros territorios y otras culturas. Hay que construir redes que enriquezcan, pero también cuestionen, lo que venimos haciendo en nuestras comunidades, en las universidades, en nuestras organizaciones sociales. Necesitamos entramarnos en la diversidad de resistencias que se expresan en este país, en regiones tan diferentes, en culturas ancestrales que perduran. Y conectarnos, realmente, con el futuro de América Latina. Como saben los aymaras, el tiempo no es lineal. Por eso necesitamos mirar hacia atrás: allí está lo que conocemos, lo que hemos experimentado, incluso antes del destino colonial que nos impusieron. Para eso hay que re-encontrarse con una historia que nos une desde el dolor, pero también nos enseña que si hay otro tiempo posible, deseable, está allí, en nuestros pueblos, en el arte, en las culturas que resisten hace ya más de 500 años. Y sé que aquí, en San Luis, como en tantos otros lugares, puedo escuchar el sonido de esas resistencias.
Ramos brindará a continuación de su Conferencia, un Conversatorio en diálogo con asambleístas, estudiantes de comunicación, periodismo, salud y personas interesadas en la temática.
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