El encuentro tuvo como propósito escuchar las evaluaciones de los distintos procesos de asesoramiento y acompañamiento desarrollados por el Programa, y a la vez recoger propuestas para fortalecer el trabajo conjunto frente a problemáticas socioambientales cada vez más complejas y urgentes.
En el marco de una revisión integral de su normativa y de sus prácticas de trabajo, el Programa Institucional Transdisciplinario Socioambiental (PITSA), de la UNSL, llevó adelante una reunión de intercambio con representantes de asambleas socioambientales, miembros de la comunidad y el Equipo de Acompañamiento y Asesoramiento del PITSA, en la que se hizo un balance de lo actuado en los asesoramientos y se debatieron nuevas estrategias de articulación.
Las Asambleas de vecinas/vecinos asesorados por el PITSA son: Asamblea por la Preservación del Bosque Nativo de La Punta, Asamblea por la Devensa del Vulpiani, Vecinas/os que reclaman por Ex Basural Munafó. Vecinas/os de Aguas Blancas, Villa Larca. ecinas/os Represa Azud de Piedra Blanca, Villa de Merlo y Vecinas/os Barrio Cerro de la Cruz, San Luis Capital.
Durante la apertura, integrantes del PITSA explicaron que la revisión en curso busca actualizar la reglamentación y adecuar las herramientas institucionales a un escenario en el que se multiplican los pedidos de información, las consultas técnicas y las situaciones de conflicto en distintas localidades de la provincia. En ese sentido, remarcaron que la falta de respuesta por parte de organismos estatales (provinciales y municipales) se ha vuelto una dificultad recurrente para las comunidades y también para nuestro Programa y por lo tanto para la propia universidad.
Demandas territoriales, acceso a la información y visibilización
A lo largo de la reunión, las y los participantes expusieron experiencias vinculadas a los procesos de acompañamiento en distintos puntos de la provincia: Villa Larca, Juana Koslay, La Punta y Villa de Merlo. Las intervenciones dieron cuenta de una problemática compartida: el acceso limitado o tardío a la información pública ambiental, la ausencia de respuestas oficiales y como consecuencia la prolongación en el tiempo de los reclamos.
En varios casos, las asambleas señalaron que el acompañamiento del PITSA resultó clave para producir informes técnicos, ordenar la información disponible y dar respaldo institucional a sus reclamos. También valoraron la posibilidad de contar con un espacio que documente y sistematice los conflictos ambientales, ya que ello puede dar mayor visibilidad pública a situaciones que de otro modo permanecen dispersas o invisibilizadas.
Entre las demandas planteadas se destacaron pedidos especìficos de asesoramiento sobre planificación territorial, mapeo de zonas, acceso a banca del vecino, acceso a información sobre obras y estudios de impacto ambiental, así como estrategias para fortalecer la participación comunitaria.
Una agenda común para avanzar
Desde el PITSA se expresó que el objetivo es construir una estrategia más amplia que permita abordar, de manera articulada, dos grandes núcleos de trabajo: por un lado, los impactos sobre el ambiente y las condiciones socioambientales; por otro, la falta de controles y de transparencia y restricción de acceso a la información pública.
En esa línea, hubo coincidencias en abordar los asesoramientos desde la particularidad pero también en forma articulada con otros casos en tanto comparten aspectos comunes. Se planteó además la posibilidad de articular acciones entre distintas asambleas, compartir experiencias de lucha y construir herramientas comunes de comunicación, formación y difusión. Desde el PITSA se señaló que, en algunos casos, el acompañamiento puede incluir instancias de inmersión territorial, trabajos con estudiantes o actividades de extensión, siempre en coordinación con las comunidades involucradas.
Desde las asambleas, se rescató el valor de la documentación y expresiones públicas del PITSA y se valoró especialmente la incidencia positiva de los informes en la tramitación de los conflictos y problemáticas en tanto estos documentos generaron movimientos concretos en organismos y desarrolladores, lo que refuerza la importancia de sostener la producción de información rigurosa y accesible.
Al cierre, las partes coincidieron en continuar el diálogo en reuniones específicas para cada caso, con el objetivo de definir estrategias concretas y ajustar los formatos de trabajo a las necesidades de cada territorio.
El encuentro dejó como saldo un consenso amplio: frente a la persistencia de conflictos socioambientales y a la negativa de muchos organismos a brindar respuestas, la producción colectiva de información, la articulación entre universidad y comunidades, y la construcción de herramientas institucionales sólidas son claves para sostener los reclamos y fortalecer la defensa del ambiente.









